PALABRAS SEÑOR ROBERTO BONETTI GUERRA

Acto de XII Graduación Ordinaria
Barna Management School

5 de diciembre de 2017 - 7:00 p.m.
Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana

Señores Directores de Barna Management School, Profesores y, muy especialmente, los graduandos de la clase de 2017.

Muchas gracias por la invitación que me hizo la Junta de Regentes para dirigirles algunas palabras en esta graduación.

Me da mucho placer estar aquí hoy y les garantizo que trataré de ser breve. Pienso que estoy aquí, no como académico -que no lo soy-, sino por los muchos años que tengo participando en negocios. Y, francamente, mis 75 años cierran algunas puertas, pero también abren otras como esta oportunidad que tengo hoy de compartir con ustedes el éxito de su graduación y ofrecer algunas reflexiones y experiencias propias.

Administración de Empresas quizás no sea el nombre correcto de la profesión que ustedes han escogido. Para mí el título debería ser: Maestría en Disrupción y Creación de Valor.

Permítanme expresarme mejor. El enfoque del siglo 21 a nivel de empresas está centrado en riesgo: el riesgo que trae compensación, pero el mismo riesgo que puede traer destrucción de valor. Quedarse inmóvil implica ciertamente la eventual desaparición de las empresas y nuestra misión como administradores es evitar esa destrucción creando crecimiento y valor.

Veamos: Si tomamos la lista de las 500 empresas de mayores ventas del mundo en el 1967, el conocido Fortune Five Hundred de hace cincuenta años, de esas empresas han desaparecido 440, el 88%. Así mismo, una proporción importante del valor total del S+P 500 de hoy le corresponde a empresas que no existían en ese momento como Apple, Amazon, Facebook, Google y Microsoft. Durante ese periodo han desaparecido, consolidado, quebrado y reinventado las principales fábricas de automóviles, líneas aéreas del mundo, bancos y compañías de inversión. Creando un colapso en la economía mundial y luego recreándola con la economía de hoy. Muchas muy diferentes a lo que fueron.

Podría seguir enumerando las consecuencias del efecto riesgo sobre las empresas en el mundo, pero podemos asegurar que el efecto Schumpeter de destrucción y creación de valor está actuando con fuerza en el siglo 21.

Aunque esta introducción pareciera pesimista, no lo es pues los cambios en el perfil empresarial han creado mayor valor al que existía; esto es central a mi mensaje de hoy: su capacidad de manejar el riesgo va a determinar su éxito futuro, y su capacidad de salir de un riesgo y entrar en otro será lo que determinará el tiempo de éxito que tendrán. Ustedes que se gradúan hoy han venido enfrentando desde hace tiempo el tema de riesgo, pero en un mundo de cambios acelerados muy diferente al que vivieron sus padres y profesores. En alguna de sus clases habrán visto los diagramas de riesgo que simplificados se presentan como una serie de bifurcaciones donde hay que elegir de una forma binaria una dirección u otra, y es este tipo de elección una constante en la vida, aún cuando no tomemos una decisión. Así que piensen continuamente que en cada acción o inacción están tomando decisiones frente a riesgos y que con esa decisión van a destruir o a crear valor.

Hace cuarenta y cinco años, cuando asistí a un programa de negocios estábamos asombrados porque salió al mercado una pequeña máquina que sumaba, restaba, multiplicaba, dividía e imprimía. Me la regaló el padre de Manuel Diez, Presidente de su Junta de Regentes. Cabía en la palma de la mano. ¡Qué maravilla! En ese momento, los análisis de descuento y tasa interna de retorno los hacíamos con tablas de aproximación. ¡Es cambio! Vertiginoso y continuo. No importa el área de negocios; finanzas, administrativo, ventas, operaciones, IT, Recursos Humanos, banca. Todo está cambiando y esta vocación al cambio tenemos que añadirla al riesgo.

La primera computadora que compramos en nuestra empresa fue una IBM 1620. Luego los próximos modelos más grandes y potentes. Todo un área de IT que de empezar con la nómina, se amplió a proveer toda la información que quisiéramos obtener. Hoy ni IBM produce computadoras personales, ni necesitamos servidores pues todo está en la nube, permitiendo acceso a todas nuestras empresas sin necesidad física de equipos y mucho más segura en caso de siniestro o falla.

Riesgo y cambio. Multiplicado implica incertidumbre. La incertidumbre es parte de los negocios del día de hoy. Ésta produce la adrenalina, que si se usa bien, genera creatividad, innovación y las grandes ideas. Tratando de resolver esa situación hemos apelado a la abundancia de información. Tener tanta información se ha convertido en uno de los principales activos de las empresas. Conocer los clientes, los usuarios, los mercados, poder analizarlos con algoritmos cada vez más sofisticados para tener respuestas que reduzcan el nivel de incertidumbre en los negocios. Desde la regla de cálculo y las tablas en mi época universitaria hasta los accesos a los procesos más sofisticados disponibles hoy, el propósito es o debe de ser crear valor y bienestar, haciendo crecer nuestras empresas y sus mercados.

Este proceso de cambio y de acceso a la información sumado a la globalización existente en la cual el negocio más pequeño tiene acceso instantáneo a los mercados ya sea de producto, de equipo, de ideas, de dinero, de títulos, etc. obliga a los futuros líderes de empresas, a ustedes los jóvenes, a ser creativos e innovadores para tener éxito en el futuro y situarse, no tan solo en el mercado dominicano, sino también en los mercados regionales y mundiales, los cuales tienen acceso al nuestro y nosotros debemos estar preparados para acceder al de ellos.

Sería un grave error para un país pequeño como el nuestro pretender aislarse del mundo, levantar obstáculos y tener actitudes que impidan nuestro desarrollo en un ambiente internacional, democrático, pluralista y libre.

El árbol de decisiones individual que nos ha traído a este acto de graduación ha significado para todos, y mucho más para la clase que se gradúa hoy, una serie de compromisos, esfuerzos y sacrificios que les ha permitido obtener su titulo en temas de Administración de Empresas, o como les dije, expertos en disrupción y en creación de valor.

Este diploma que hoy reciben, además de exhibir el talento y las aptitudes que han logrado, también implica un compromiso con ustedes mismos, su familia, la sociedad, el medio ambiente.

Al salir de este salón con título en mano, cada uno de ustedes se hará una pregunta fundamental en su recorrido de aprendizaje: ¿cuál es mi camino?

Esa respuesta le corresponde a cada uno de ustedes obrarla. Pero recuerden que cualquiera que sea el camino escogido, lograr los objetivos que se propongan les va a exigir dedicación a tiempo completo porque nada se logra sin esfuerzo. Es importante que sus objetivos siempre estén en equilibrio y en concordancia con la relación con la familia, con los amigos, con el disfrute de la vida, con la salud mental y física, con la sensibilidad social y servicio a la comunidad, con la sostenibilidad y el medio ambiente, con la participación en la sociedad, con el crecimiento espiritual y con la difusión de la cultura. Vivimos en el mundo y debemos participar y contribuir en él.

Si además de esto logran sus aspiraciones económicas, entonces podemos asegurar que habrán tenido éxito en su carrera.

Las generaciones anteriores a ustedes, como la mía, por ejemplo, aspiraban a empleos estables y una vida en el mismo trabajo. Las generaciones actuales se aburren rápido, buscan movimiento, cambio. Ahora cuando piensen cuál es su camino, es probable que no sea la misma ruta de las generaciones pasadas. Indudablemente que la economía del conocimiento y de la automatización va a afectar la ruta de la vida de los jóvenes que emprenden una carrera hoy. Ahora debemos encontrar un camino y, como dijo Robert Frost, tendremos que "tomar el menos transitado para hacer la diferencia". Sea cual fuere nuestro camino debemos ser capaces de encontrar uno que sea el que despierte nuestra creatividad, nuestra pasión y esa energía de levantarnos todos los días para crecer y seguir desarrollándonos.

A pesar de que todavía existen las funciones tradicionales en las empresas, Finanzas, Operaciones, Recursos Humanos, Ventas, Mercadeo, Información Tecnológica, esta generación tendrá que tener un foco empresarial más integral que abarque claramente un sentido de emprendedor, buscando siempre la creación de valor, pero dentro de un ambiente de provecto, encontrando su rol. Ninguna especialización nos va a proteger de riesgo por eso necesitamos crear un propósito que trascienda las metas personales individuales. Las organizaciones que moverán el futuro serán lideradas por personas que puedan centrarla firmemente en la comunidad. Requerirán líderes lo capaces de desarrollar soluciones diferenciadoras, trabajando en excelencia, reflejando creatividad, accionando con pasión y entregando resultados, no tan solo las metas específicas de la empresa, sino también las aspiraciones fundamentales de la comunidad en que se desenvuelve.

Usando como ejemplo el camino que escogí hace más de cincuenta años cuando comencé a trabajar, me di cuenta que teníamos una organización altamente burocrática con un sentido muy profundo de llevar bien los libros, pero con muy poco sentido de lograr crecimiento y diversificación en el negocio. Un buen caso para una escuela de negocios. Creo que tuvimos éxito con algunas metas, pero para eso fue obligatorio darle la vuelta a la visión y abrazar una visión estratégica que nos permitiera prever en el año 1980 que nuestro destino como país era situarnos en una relación global que ampliaría la competencia y requeriría de talentos gerenciales que no teníamos en la organización.

Esa necesidad la suplimos con alianzas atrayendo profesionales de otros países y buscando el mejor talento disponible localmente. Luego pudimos medirnos con las mejores prácticas internacionales, logrando costos corporativos y competitivos a nivel regional, mejorando nuestra capacidad organizativa para los requerimientos del futuro.

Esa era la época en que Japón demostraba su habilidad en producir calidad consistentemente con sistemas de trabajo que eran originales y creativos y que a su vez tuvieron éxito en muchas empresas importantes del mundo. A nosotros nos cambió el perfil organizacional y nos trazó la ruta para encontrar el talento gerencial requerido.

Hoy en día serían los talentos que debemos desarrollar en los administradores para encuadrarlos dentro del modelo de emprendedor-administrador.

Es importante que los profesionales de administración se enfoquen para concentrar sus esfuerzos en entender que su función, más que “administrar” es liderar para garantizar que la organización en que participan pueda lograr sus objetivos de negocios en el ambiente que entiendo prevalecerá en las próximas décadas de este siglo 21.

Mi padre siempre decía “obras son amores y no buenas razones”. Llevado a los negocios, los resultados son vitales para la prosperidad y crecimiento de una empresa. La responsabilidad de los líderes es obtener esos resultados. Claro está que el famoso “bottom line” es consecuencia de todo lo que tiene arriba y un buen administrador debe preocuparse por esto. La curiosidad es parte de esa iniciativa y una, cualidad importante en un administrador líder.

Dentro del concepto de administrador-emprendedor líder no cabe la posibilidad de aislarse. La estrategia de la empresa es de interés para la nueva generación de administradores emprendedores. Nadie es experto en todo y necesitamos el concurso de todos para lograr los objetivos requeridos...

Es imposible que una persona pueda realizar todo lo necesario para llevar a cabo los objetivos de una empresa. Quizás no imposible en caso de mentes muy creativas, pero en organizaciones es imposible. Por eso en las escuelas hoy enfatizan el trabajo en equipo. Un grupo disfuncional es un ancla muy pesada de llevar. La tendencia es de crear grupos de trabajo que se responsabilicen de lograr los objetivos. Para, esto la colaboración y capacidad de influenciar en la empresa demostrando liderazgo en equipo es vital pues todas las competencias que necesita una empresa es imposible comprimirlas en una persona. La perspicacia, sin embargo, sí la puede tener un líder y la capacidad de usarla para motivar su organización a cambiar y tomar una dirección que lleve la empresa a horizontes más amplios y resultados más positivos.

Entendamos que la capacitación que tienen los que se gradúan hoy implica la capacidad de conocer y entender mercados. Esto se logra sólo con mucho compromiso para seguir estudiando y con la determinación de no soltar cuando estamos frente a problemas que pueden ser muy difíciles y complicados. Como por ejemplo: penetración de nuevos mercados, necesidades de capital más allá de la capacidad de la empresa generarlo o cambio de liderazgo en fa empresa.

Resumiendo, además de las capacidades funcionales que han desarrollado en su maestría deben llenar también los requerimientos de interacción con grupos de personas diferentes, con ideas diferentes y metas diferentes. La capacidad de llevar ese barco a buen puerto será uno de los grandes retos que les espera en su futuro muy cercano.

Ahora quiero dirigirme un poco a temas que son propios de Maestría de Negocios pero que salen de los estudios específicos y miran más bien al posicionamiento regional dentro de nuestra situación geográfica.

Nuestro desenvolvimiento como empresarios va a depender además del talento personal, del progreso de la sociedad en que vivamos. Así como el rol de disrupción y creación de valor es positivo, el rol de disrupción de valor y destrucción de lo que pueda quedar es un riesgo que no reside individualmente en cada uno de nosotros, pues no es un riesgo de negocios, pero sí de nuestra sociedad. Tenemos muchos ejemplos cercanos que demuestran lo que me refiero.

Debe ser nuestro compromiso de continuar el desarrollo de una, sociedad pluralista, libre, abierta, internacional y democrática. Para eso también necesitamos una sociedad cumplidora de las leyes y leyes que se puedan cumplir. No sugiero violar leyes, pero sí asegurar que las leyes que nos rijan sean compatibles con la libre empresa, la libre competencia y el libre comercio.

Estamos en una competencia regional, internacional y dinámica. Si nuestro país y sus leyes se distancian de nuestros competidores internacionales nuestro destino será el retroceso.

El otro día vi un programa que me impactó mucho. El ensayista Andrés Oppenheimer comparaba los países latinos con los países asiáticos que más han prosperado en las últimas décadas. Algunos pequeños con muy pocos recursos naturales. Él decía que los latinoamericanos miramos al pasado con una visión ideológica hacia el futuro y los asiáticos miraban al futuro con una visión pragmática. Usó el ejemplo de las monedas. Casi todos los países tienen en su moneda próceres del pasado. Singapur tiene en su moneda un retrato de un maestro en un aula en proceso de educar niños. ¿Qué mejor ejemplo? Mirar hacia el futuro con optimismo, pragmatismo y una educación ejemplar = futuro al cuadrado.

Volviendo a la búsqueda de un camino. Además de todas las capacitaciones que he citado, hay un efecto que tiene importancia también. Yo tenía un tío que decía que él prefería jugar póker con un buen jugador que con uno que tuviera suerte. La suerte es importante, pero hay que buscarla. Por eso, a veces decimos mira qué suerte tuvo X persona, pero no medimos la cantidad de horas de angustia y trabajo que pasó para lograr conseguir esa suerte. Hay que perder el miedo al fracaso. Muchas personas no persiguen un sueño por temor a no lograrlo. Y recuerden que los sueños no pueden ser como el del Rey Midas... El sueño también tiene que ser construir para nuestra familia, para nuestra comunidad y para nuestra felicidad. Muchas gracias. ¡Los felicito y les deseo buena suerte!