/* Tracking V Bout */

Las cadenas de suministro ante la crisis del Covid 19

Ante la situación que afecta el mundo por causas del Coronavirus, las cadenas de suministros se han puesto a prueba de presión extrema. El objetivo de las cadenas de suministro siempre ha sido el mismo, entregar los productos y servicios a los clientes en el lugar, cantidad y momento preciso. Esto se logra a través de sistemas y procesos que procuran la búsqueda y obtención de las materias primas para ser transformadas y posteriormente, colocar los productos y servicios a disposición de los consumidores. 

En las últimas décadas, se ha hecho vital para las empresas ejecutar buenas prácticas en la cadena de suministro con el fin de lograr altos niveles de competitividad. Sin embargo, nos encontramos en un momento donde los expertos en operaciones no saben qué hacer. La buena gestión de la cadena de suministro requiere de muchos aspectos, podemos destacar el pronóstico de la demanda y la visibilidad de los eslabones de la cadena para crear coordinación e integración con los miembros de las mismas.

La crisis mundial ha creado un cambio drástico de la demanda y de las condiciones para realizar el trabajo diario, lo que impide pronosticar con niveles aceptables de precisión. Por un lado, los productos farmacéuticos, alimentos y otros de primera necesidad han tenido un alza no planificada en la demanda, por otro lado, aquellos productos y servicios de menor importancia, o de alto riesgo ante la crisis, han experimentado una reducción en su consumo, en algunos casos, con tendencia a cero. Estas situaciones han provocado rotura de stock en algunas cadenas y excesos en otras. 

A pesar de haber demanda en ciertos sectores el mundo globalizado no deja ninguna empresa o cadena de suministro sin sufrir las consecuencias. Los trabajadores que han sido afectados por el virus y el temor de otros a enfermarse, han provocado reducciones del personal, mientras que la escasez de material de seguridad básica sanitaria para los trabajadores, la baja disponibilidad de las materias primas y la disminución de los medios de transporte de carga están provocando roturas en todos los sectores.

La falta de visibilidad en el sistema de suministro incrementa exponencialmente el problema. Como consecuencia de la incertidumbre y la búsqueda de alternativas para lograr el abastecimiento de sus clientes algunas empresas no están siendo transparentes acerca de su nivel de inventario o capacidad de producción. Esta situación incrementa el efecto látigo, el cual se conoce como un aumento en la variabilidad de los pedidos, incluso cuando la demanda real es estable. Como consecuencia de la miopía, los empresarios no saben con precisión las probabilidades o  causas de las roturas de los suministros, empujándolos a realizar decisiones racionales con resultados irracionales.

Para hacer frente a estas dificultades se afianza la necesidad de que las empresas se esfuercen por construir cadenas de suministro triple A, es decir, que sean ágiles, esto se refiere a tener mayor capacidad de responder a los cambios de corto plazo en la demanda o la oferta, así como también responder a las interrupciones. A su vez, que sean adaptables para que puedan ajustar el diseño de la cadena de suministro para cumplir con los cambios estructurales en los mercados y además, alineación, para crear incentivos que mejoren el rendimiento de la cadena al definir claramente los roles de los miembros, compartir información, riesgos y beneficios. 

Autor: Eric Moreno | Profesor Área de Operaciones de Barna