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Un prototipo de cuarentena y lecciones de los procesos de innovación para tiempos de incertidumbre

En estos días donde todo el mundo ve lo que pasó en China y lo que está pasando en Italia y España,   sabe que no se trata de si nos toca asilarnos para minimizar el impacto de COVID-19 sino cuando nos toca hacerlo. Países de Latinoamérica han ido tomando diferentes medidas, algunos muy rápidamente decretaron cuarentena obligatoria y prohibieron cualquier desplazamiento que no fuese necesario, otros han ido tomando decisiones escalonadas y otros siguen como si nada.

 Llama la atención la iniciativa de la ciudad de Bogotá. Para el 16 de marzo, en Colombia pocas acciones se habían tomado en cuanto a la prohibición de movilidad de los ciudadanos se refiere, pero la alcaldía de la ciudad sabía que el aislamiento era inminente y por eso decretó para el 20, 21, 22 y 23 de marzo, lo que llamó un simulacro de cuarentena. Lo interesante de la medida es que como probablemente pasa en todos los países, es una situación en la que el gobierno local y nacional nunca se ha visto y no sabe que puede pasar, cómo va reaccionar la ciudadanía y como poner a funcionar sus servicios públicos. EL objetivo de esta cuarentena pedagógica es aprender, captar información de cómo cambia la vida en la ciudad y ganar algo de tiempo para preparar los servicios públicos, al mismo tiempo que manda un mensaje a la ciudadanía para que conozcan lo en poco tiempo enfrentarán.

Lo llamo un prototipo de cuarentena, porque eso es precisamente lo que busca un prototipo en los procesos de innovación, ante la incertidumbre de una nueva iniciativa, busca aprender, entender que funciona y que no funciona para hacer los ajustes necesarios y seguir adelante con el desarrollo de un producto, servicio, proceso, política o modelo de negocio nuevo, en este caso aplicado a duras medidas que como sociedad nos toca enfrentar.

Vivimos tiempos de incertidumbre, tenemos que descubrir una nueva forma de trabajar, una nueva forma de operar, por lo menos en corto plazo, nuestros sistemas productivos y de distribución, nuestro sistema sanitario y en general casi todo lo que hace funcionar nuestro mundo. Es importante que los tomadores de decisiones, en lo público y en lo privado, ante lo desconocido, adopten procesos de decisión que prioricen reducir la incertidumbre, que busquen validar que funciona y que no, que sean ágiles para cambiar sus decisiones si descubren que no están teniendo el resultado buscado y eviten hacer compromisos de largo plazo, pero sobre todo y más importante que pongan en el centro y como criterio más importante a las personas.

Autor: Santiago Bernal | Profesor y Director de Operaciones