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Uso de innovaciones tecnológicas para ayudar a combatir el nuevo coronavirus

La gestión de cadenas de suministro ha venido aprovechando nuevas tecnologías para contrarrestar muchos de los retos que la globalización de las cadenas y las nuevas tendencias de consumo (comercio electrónico, por ejemplo) han traído.  Estas tecnologías también están acelerando sus esfuerzos para ayudar a combatir el nuevo coronavirus.  

Una de las tecnologías que está liderando dicho movimiento es la manufactura aditiva.  También conocida como impresión 3D, esta tecnología permite reducir tiempos de entrega al poder producir en localidades más cercanas de donde se requiera la demanda.  Con la situación mundial actual, líderes como HP y Carbon ya han suministrado de manera gratuita los diseños para que cualquiera que tenga sus impresoras, pueda imprimir: 1) protectores faciales, 2) dispositivos para facilitar la apertura de puertas libre de manos, 3) elementos para retener los elásticos de las mascarillas desechables para todo médico o enfermera que tenga que usarlo de manera prolongada y así reducir la molestia (y la posibilidad de que se suelte) e inclusive, 4) hisopos nasales para la prueba del COVID-19, además de 5) válvulas y otros consumibles para respiradores, entre otros.

Otra de las tecnologías que está revolucionando la gestión de cadenas de suministro es la de los vehículos autónomos.  Uno de los usos que empresas como Starship Technologies, KiwiBot o Neolix han estado desarrollando es la de vehículos autónomos para entregas.  Para que esto resulte eficiente, estos pequeños vehículos se movilizan dentro de una gran camioneta que los contiene al igual que la mercancía a distribuir y después de llegar a un punto céntrico, los robots salen del camión para entregar los productos reduciendo así el contacto total entre humanos.  KiwiBot, por ejemplo, ya ha comenzado a utilizar sus robots para suministrar implementos sanitarios, gels antibacteriales e insumos de higiene en comunidades de Berkeley y Denver. Otra aplicación que están usando algunos países es la de aprovechar drones para vigilar que la gente esté cumpliendo la cuarentena e inclusive para asegurarse de que estén utilizando mascarillas.  Es importante notar también dentro de esta tecnología, que el incremento en el uso del comercio electrónico a causa del distanciamiento físico, implica también poder utilizar robots colaborativos (o cobots) que lleven estantes completos hacia los empacadores en los centros de cumplimiento (fulfillment centers). Otro tipo de robot simplemente se va desplazando dentro de los almacenes para el transporte de la mercancía entre el personal que carga y el que empaca.  En cualquiera de estos casos, se reduce el contacto entre personas, disminuyendo la transmisión de enfermedades.

Existen varias otras tecnologías para reducir el contacto humano.  Por ejemplo, la tienda Amazon Go funciona con las mismas tecnologías de los vehículos autónomos:  visión computarizada, sensores de bajo costo y “Deep Learning” para que la gente escoja productos y salga de la tienda sin paradas ni interacción con otros humanos y un cargo automático a su tarjeta de crédito.  Otra aplicación bien interesante de los sensores es la del uso de pequeñas antenas NFC en tarjetas de crédito para no tener que pasárselas a nadie al momento de pagar pues son libres de contacto.

Una última tecnología que vale la pena mencionar es el uso de la inteligencia artificial para predecir futuras áreas de brote.  La organización mundial de la salud, por ejemplo está utilizando inteligencia artificial en su iniciativa EIOS (Inteligencia Epidémica de Fuentes Abiertas) para filtrar y seleccionar datos importantes de miles de artículos que se escriben diariamente en todo el mundo relacionado con el COVID-19 para que los expertos puedan aprovechar mejor la información.  (ver https://portal.who.int/eios-coronavirus-newsmap/)

Todas estas innovaciones, aunque traen con ellas mejoras importantes para la humanidad, comienzan en la mayoría de las ocasiones, con un costo elevado.  Aunque la situación actual amerite más capacidad de respuesta que eficiencia, es importante notar que con el tiempo los costos de las tecnologías disminuyen.  Así ha sido el caso tanto para antenas pasivas de RFID que en los últimos 7 años han disminuido su costo en un 75% e inclusive hasta en la impresión 3D que cada vez se logra a menor costo y mayor velocidad.

Autor: Roberto Russo | Colaborador de Barna